Copistas profesionales desde el inicio de los tiempos

Tren Vigo-Coruña de un domingo aleatorio, pasado ya Vilagarcía y a nada de nuestro destino. Un interventor de RENFE circula por los pasillos del coche 4 asaltando a la gente para que le muestre los billetes. El tren entra en un túnel. A la altura de los asientos 257-58, hace otra parada y requiere con la delicadeza propia de su cargo el billete preceptivo a dos universitarios. Por casualidades de la vida y porque el que va en el pasillo no se ha metido el billete en Wallet, el de la ventanilla llega primero. “Vaya, no tengo cobertura, espere a ver si carga la app”, comentario del otro. El buen hombre, fiel al procedimiento, y ya que no percibe que el sujeto que le acaba de mostrar su título de transporte, con tarifa 013 – TARJETA DORADA, padezca ningún tipo de tullimiento ni cumpla, a priori, las características de un pensionista, inquiere con suspicacia: “¿y la tarjeta dorada?”. “Es suya”, responde, y el de la cobertura, que empieza a volver tras abandonar el túnel y desaparecer el sonido característico que los acompaña, abre la cartera y saca el papelito que RENFE llama “tarjeta”, por llamarle de alguna manera que quede comercial. Un rápido examen del documento y el interventor continúa su tarea en los asientos contiguos, posiblemente creyendo que un ciego se va a dar cuenta de ello y no va a intentar mostrar el billete, que finalmente ha conseguido hacer aparecer, al aire en vez de a su máquina de revisar.
“En fin, quién va a desconfiar de un ciego”, comenta. Risilla de “no sé bien qué decir” del de la ventanilla. “Es que la gente piensa que no viajamos nunca sin billete, que no copiamos jamás en un examen, y muchas otras cosas por el estilo. Obviamente viajamos sin billete como todo buen ciudadano defraudador que se precie (no digo español porque también lo he visto en otros países de más arriba), y no es coña porque aún han saltado casos hace pocos meses, copiamos en los exámenes como todo estudiante de bien y de pro y muchas otras cosas por el estilo. Aún me acuerdo del tío que utilizaba esas abreviaturas que uno se pone en el iPhone para contestar a la gente pesada y cosas así para poner platón en el Mac y que se escribiese toda la teoría”.
Como el lector habrá podido intuir, el que suscribe va a volver a la costumbre de meter sus billetes en Wallet, después de dos interventores, uno más impaciente que el otro, que tuvieron que esperar un rato a ver si volvía la maldita cobertura, que está en infinidad de túneles del metro de Madrid pero que parece que va a tardar en llegar a los de la línea de media distancia Vigo-Coruña. Sea como fuere, hoy hablamos de nuevo de inclusión, y de discriminación positiva.
Todo el mundo utiliza hoy en día este término de discriminación positiva para referirse a una discriminación que favorece a los habitualmente discriminados, valga la redundancia. Es decir, la reserva de plazas en el acceso a la universidad o en procesos selectivos de la administración, o la exención de ciertas tasas para personas con discapacidad, son un buen ejemplo de discriminación positiva de los que no soy demasiado partidario, dejando a un lado el hecho de que varios ya nos han favorecido a mí y a mi economía. También, por supuesto, es discriminación, y me permito ponerle también este sufijo de “positiva”, porque obviamente cuanto más pueda copiar en exámenes, mejor (aunque no lo haga), presuponer a alguien buena fe sólo por su discapacidad. Evidentemente para un profesor la alternativa es ser un desconfiado odioso, pero al menos repasaremos en este artículo varias formas estupendas que me consta que se utilizan en la actualidad por muchos alumnos ciegos para copiar utilizando sus distintos aparatos tecnológicos. Alumnos ciegos que me odiarán después de esto, como hicieron en su día con aquel que tuvo la desafortunada idea de difundir un mensaje denominado “Métodos fantásticos para copiar y dónde encontrarlos” (gracias por la inspiración, por cierto), hasta conseguir que me pidiera que se lo borrase como administrador de la lista de distribución en la que lo había publicado originalmente.
Va para vosotros, compañeros de clase en bachillerato que preguntábais a la que tenía detrás si ella “creía que yo copiaba”. La respuesta en este caso es no (y si lo hiciese sería el menos interesado en difundir esto, que es un argumento bastante lógico que algunos parecen no acabar de entender), aunque como veréis los métodos para hacerlo son muchos, tantos o más que los tradicionales, y por supuesto yo sólo aspiro a desgranar aquí unos cuantos. ¿Vamos con ello?

El arte de decir mucho con muy poco

Ya que he mencionado al de las abreviaturas en la parte que he transcrito arriba de mi conversación con el que yo llamo compañero de tarjeta dorada (y también de clase), seamos consecuentes y empecemos por eso, aunque con los detalles proporcionados creo que ya ha quedado suficientemente claro.
Si hay una empresa que sea conocida por su innovación y por sacarte el dinero muchas veces de manera abusiva y con tu complicidad, ésa es Apple. Su marca de ordenadores, Mac, tiene ventajas e inconvenientes, como todo, y una de las primeras es la funcionalidad que trae en el teclado denominada “sustituciones”, que funciona del mismo modo que en otros dispositivos de la misma marca. Como su propio nombre indica, sirve para escribir algo y que te lo sustituya por otro algo, cosa que os aseguro es muy útil cuando te petan el móvil con felicitaciones navideñas para responder “muchas gracias, igualmente” poniendo solamente “mgi” (si os respondo con eso alguna vez ya sabéis el truco).
Este particular alumno le daba en su ordenador una aplicación ligeramente distinta. Digamos que era tan sumamente estudioso y hábil con el teclado que acababa el examen tiempo antes que cualquier otro compañero. Su habilidad con el teclado, según han relatado varias fuentes a este medio, era tal que los mencionados compañeros aseguraban que podía poner tres párrafos de respuesta con sólo escribir aparentemente dos palabras. ¿Misterio? No lo creo…
Obviamente, la solución para evitar esto es más o menos sencilla: si con cuatro palabras el alumno escribe dos páginas, malo. O es brujería o está copiando, y me inclino por pensar que la brujería es un mito, al menos en los exámenes.
Recientemente hemos asistido también a la aparición del complemento de NVDA Texto Frequente, una utilidad que crearon unos desarrolladores portugueses para acelerar la inserción de cadenas de texto que usemos con frecuencia. Frecuencia que puede ir desde todos los días con fines inocuos hasta sólo para un exámen y luego lo borro y me olvido. Utilizar este complemento no es tan fácil como en Mac, pero tampoco se queda atrás: con solo pulsar Windows+F12 llegamos a la pantalla de administración de cadenas frecuentes, desde donde podemos añadir nuevas y, pulsando enter sobre ellas, insertarlas en nuestro texto. Evidentemente, si un profesor pulsa Windows+F12 en un ordenador con NVDA y aparecen los apuntes, sospecha.

Autocartas

Contextualicemos al profano: las personas ciegas, para utilizar Twitter, tenemos instalados ciertos clientes bastante más cómodos para manejarlos con un lector de pantallas. Son más manejables porque tienen la posibilidad de ocultar la ventana y acceder a los tweets y mensajes mediante combinaciones de teclas que se pueden pulsar desde cualquier ventana, enviando la respuesta directamente mediante la librería del lector. Esto significa que si yo pulso una de estas combinaciones desde este editor de wordPress, pongamos, Windows+Alt+flecha derecha, oiré la respuesta y podré leerla en la pantalla braille pero no se mostrará visualmente, en este caso dicha respuesta ha sido “Mencións, 117 de 117”. Si pulso otra vez esa combinación de teclas oigo “Mensaxes directas, 38 de 38”, que es lo que me interesa. Si justo en la parte inferior, casualmente, me encuentro con un DM enviado por Iván Novegil con, oh maravilla, los apuntes del examen, me será muy fácil acordarme de todo e incluso copiar, aunque ya sé que está mal visto y todo eso.
Antes la gente fraccionaba los DM en trocitos por la limitación de los 140 caracteres, pero ahora que el límite está en 10000 copiar es mucho más cómodo y asequible. Chuleta hecha en 5 segundos: abrir los apuntes, seleccionar todo, copiar, abrir la ventana de redactar DM, pegar, enviar. Para todos los públicos.
También en esta técnica es vox populi que existe un experto, al que los profesores correspondientes podrán cazar mediante uno de los siguientes métodos:

  • Visualizador de voz y visualizador de braille: el lector de pantallas NVDA tiene la posibilidad de activar dos ventanas que se llaman “visualizador de voz” y, desde NVDA 2019.3, visualizador de braille. Con estos paneles flotantes podremos ver en texto todo lo que sale por síntesis, en el visualizador de voz, o por braille, en el visualizador de braille. Ya que existe esta posibilidad, y siempre que sea posible, es conveniente que se tengan abiertos los dos para evitar que el alumno deshabilite el habla por accidente y el texto del examen, o bueno, de lo que sea, salga únicamente por la pantalla braille. Si no tiene pantalla braille, evidentemente, un problema menos. Para referencia, las pantallas braille más nuevas, concretamente la Focus 40 blue 5ª generación, que es un modelo que actualmente está concediendo la ONCE como adaptación, son unos aparatos muy monos, alargados y finos (al menos en comparación con modelos anteriores como la PacMate o la propia Focus 40 blue 2), con un teclado braille arriba, una fila de pequeños botones en el medio y las celdas braille abajo, amén de otros botones de uso diverso y diseño dispar). En Voice Over para Mac también existen los equivalentes al visualizador de voz y de braille. En ambos casos se activan desde el menú de configuración del lector: en NVDA desde el menú Herramientas y en voiceOver desde la utilidad correspondiente (carpeta Utilidades en el Finder).
  • Iconos en la bandeja del sistema: el cliente invisible de Twitter por excelencia actualmente es TW Blue. Si vemos un icono de TWBlue en la bandeja del sistema de un alumno que está haciendo un examen es mejor invitarlo amablemente a que lo cierre. Aunque quedará desconectado del mundo durante 50 minutos e igual se encuentra una noticia sin la que no podía vivir al volver a abrirlo, no podrá utilizar este método para copiar. Como es lógico, si la infraestructura del centro educativo lo permite también podemos cortar las conexiones a api.twitter.com por el puerto 443 o directamente el acceso a internet a la IP/MAC/cuenta de usuario del alumno, aunque el programa no borra los mensajes ya recogidos al perder la conexión, por lo que si el alumno ya lo había abierto y ya tenía todo preparado para cometer el delito de poco nos servirá esta alternativa.

Por supuesto, en lugar de enviarnos un DM a nosotros mismos siempre cabe la posibilidad, sobre todo en exámenes eminentemente prácticos, de recurrir mediante este mismo sistema a una persona en el exterior que resuelva el examen en nuestro lugar.
Otra alternativa similar es el complemento para NVDA File Reader. Permite leer archivos y páginas web como texto plano, y escuchar ficheros de audio, a través de mensajes procesados directamente por la salida de NVDA, o sea, voz y braille. Los visualizadores de habla y de braille deberían ser suficientes para evitar esto a menos que los apuntes estén en MP3, caso en el que podemos pulsar en el equipo en cuestión NVDA+Alt+I para abrir la carpeta de alimentación del complemento.

Hablemos de transparencia

Vamos con uno de los métodos más sofisticados para copiar, que se basa de nuevo en la posibilidad de recibir mensajes a través del lector de pantallas sin que aparezcan visualmente. En este caso es una posibilidad mucho más cómoda que Twitter. Con TW blue es posible enviar el mensaje al portapapeles con una combinación de teclas, pero se copia todo el mensaje, que es lo mismo que obtenemos mediante voz y braille. No se puede navegar por el mensaje a voluntad (lo equivalente a nivel visual de hacer scroll) sólo con TW Blue, ni copiar partes del mismosi tuviésemos esa necesidad, y lo que más se le acerca es pausar el habla y reanudarla, aunque cualquier mensaje que el lector reciba entre medias, incluido el eco de lo que escribimos en el examen, estropearía el invento porque ya no se podría retomar el mensaje desde donde lo habíamos dejado.
Lo que sí podemos hacer es abrir una ventana, que esta vez sí es visible como cualquiera, con el texto del mensaje. Arreglamos el problema de la visibilidad con una pequeña ayuda técnica, como es NUtils, que con un sencillo atajo de teclado nos permite hacer desaparecer una ventana de la pantalla, técnica que se denomina comunmente “transparentar”. El truco está en que aunque no la veamos, sigue presente y se puede interactuar con ella mediante el lector, y en este caso sí será posible revisa el texto a voluntad, copiar, pegar, y todo lo que se nos ocurra.
Evidentemente esto no se suele usar con mensajes de Twitter, sino directamente con nuestro lector de archivos o procesador de textos preferido, como Bloc de notas, Acrobat Reader o Word. Para pillar a estos infractores tan sofisticados hay varias soluciones:

  • Visualizador de voz y de braille: lo explico en el apartado anterior. Os refiero a él para más detalles, no varía nada.
  • Iconos en la barra de tareas: hay algo que NUtils no oculta y es el icono correspondiente en la barra de tareas, esa franja en la parte inferior de la pantalla que muestra las ventanas abiertas. Es evidente que si el alumno tiene en pantalla el examen pero hay un icono de Word que hace referencia al archivo “apuntes.docx”, no es sólo el examen lo que tiene abierto. En ocasiones esta solución podrá evitarse por el estudiante cambiando el título de la ventana a través de la utilidad integrada en el propio NUtils para ello.
  • Iconos en la bandeja del sistema: de nuevo, si la observación atenta de la pantalla de un alumno nos dice que en la bandeja del sistema hay un icono de NUtils, es mejor que lo cierre. Aún así esto no es nada fiable: así como en el TW Blue el aspecto o la visibilidad del icono es algo más difícil de cambiar, aunque no imposible, en NUtils puede hacerlo cualquiera, ya que es un programa en AutoIt que tiene una funcionalidad integrada para abrir el Bloc de notas y editar su código fuente. Así es que puede borrarse el icono o cambiarle el nombre para que sea más complicado detectarlo.
  • Atajos de teclado del complemento: si pulsamos Windows+F4 en el teclado del alumno mientras está haciendo el examen y la ventana desaparece NUtils estará en ejecución, aunque obviamente no es concluyente para afirmar que lo estuviese utilizando para copiar o revisar apuntes. Otro plan muy desmontable, porque cambiar los atajos de NUtils es igual de fácil que editar su código fuente.

Existe un sucedáneo de NUtils como complemento para NVDA llamado Win Wizard, que sólo permite ocultar las ventanas, tanto visualmente como para el lector de pantalla, y no transparentarlas. Sin embargo, si eres ciego total y no ves cuando el profesor se acerca para ocultar la ventana a tiempo, o tienes unos compañeros que no estén por la labor de ser cómplices de la jugada, utilizar este complemento es altamente arriesgado en favor de NUtils, que sin duda ahorrará al estudiante muchas taquicardias durante el proceso delictivo.

Tener copia de seguridad siempre es útil

Imaginemos que, por si ocurriere cualquier contingencia en el ordenador que llevamos al examen, guardamos en otro equipo una copia de los apuntes. Y lo dejamos encendido, mismamente descargando un archivo muy pesado que no puede esperar al día siguiente.
En esta situación acude en nuestra ayuda NVDARemote, un complemento que como se deduce de su nombre sirve para establecer conexiones de control remoto entre equipos con el lector de pantallas NVDA (sin que se vean en pantalla). Funciona mediante una infraestructura descentralizada y libre cliente-servidor, donde las conexiones pueden hacerse directamente, si el servicio de internet lo permite, o a través de un servidor intermedio al que se conectan los dos (o más, pero para que funcione mínimo esos) clientes, que es lo más común. Todos los clientes de una misma sesión comparten una clave, generada aleatoriamente o, lo más habitual, convenida de antemano. Por ejemplo, servidor nvdaremote.com, clave compartida “mecopio”.
Una vez dejamos el ordenador de casa conectado a cualquier servidor de Remote (se puede hacer manualmente o configurar el complemento para que conecte sólo al iniciarse NVDA), bastará con indicar el mismo servidor y clave en el equipo del centro educativo para tener control completo de nuestro ordenador particular. Y como siempre, una cosa lleva a la otra, y sin saber cómo acabas abriendo los apuntes que habías guardado por si acaso en medio del examen.
La regla de oro con este complemento es bloquear a nivel de red, usuario o equipo el puerto 6837 por TCP. Es el que utilizan la mayoría de servidores de NVDARemote, aunque no es infalible: si el estudiante sabe instalar el servidor o tiene a alguien que sepa y se lo presta es fácil que el puerto sea otro, tanto el servidor como el cliente permiten cambiarlo de manera muy sencilla. En algunas redes corporativas e institucionales con el tráfico filtrado (no miro a nadie, Eduroam) el puerto escogido puede llegar a ser alguno de los comunes hoy en día en internet (80, 443, 993, 8080…), por lo que si un administrador de red, contando con que eso exista en nuestro centro, no monitoriza atentamente las conexiones, será complicado distinguir en el momento una sesión de control remoto de cualquier otra a un servicio más inocente.
El cliente de NVDARemote está en el menú NVDA (podemos abrirlo desde el icono en la bandeja del sistema), submenú Herramientas, Remoto. Los primeros dos elementos son “Conectar” y “Desconectar” pero por razones obvias hay uno de ellos que no se puede pulsar según sea la situación. Así, si está atenuado el botón “Conectar” significará que ya hay una conexión activa. Si esto sucede en un examen, no hay más razón que el despiste o la comisión de un fraude por las que pensar por qué esa conexión está abierta.

Del casette al MP3 en 15 años

Todo padre de España que se precie conoce la historia de algún compañero que utilizaba la tecnología a su disposición para copiar, dentro de la que estaban, según el momento, los reproductores de casette y luego los Walkman y derivados. La técnica ya la imaginaréis, grabarse a uno mismo leyendo los apuntes y escucharlos durante el examen.
El asunto general con los métodos utilizados por videntes es que no suele ser tanto copiar en el sentido estricto sino más bien refrescar cierta información, que al final mientras vas montando la logística algo se te queda de los apuntes. Por el contrario, todos los métodos que hemos visto aquí no requieren resumir de ninguna manera y permiten el acceso total a los apuntes, sin necesidad de leerlos antes.
Si yo cojo todos los apuntes y los paso por un conversor de texto a voz que exporte a MP3 y utilizo el reproductor adecuado será muy simple escucharlos e incluso escribir a la vez.
Con reproductor adecuado podemos referirnos a uno como VLC Media Player, o también a alguno más orientable a estos fines como Foobar2000. Foobar2000 permite definir atajos de teclas globales con los que manejarlo desde cualquier lugar aunque la ventana del reproductor no esté abierta (porque se oculta con NUtils, por ejemplo). A la fecha de este artículo desconozco si es posible ocultar el icono en la bandeja del sistema, con lo que el programa sería prácticamente indetectable, o no.

Creo que sobra decir, para vosotros, alumnos, que no es nada recomendable probar nada de esto en casa. Hay una facilidad en nuestro sistema educativo denominada coloquialmente “septiembre” a la que los profesores recurren al detectar con cierta frecuencia en el mismo alumno anomalías en el desarrollo de un examen como las que describo arriba. No he tenido el placer de conocerla personalmente, pero de todos modos no parece ser demasiado apetecible.
Nota final para los profesores: no hace falta ser paranoico. Si revisas uno por uno los métodos descritos en este post en el ordenador de tu alumno ciego, sería justo obligar al resto de alumnos a desnudarse por completo, revisarles las mochilas, limpiarles las orejas, buscar detrás de los radiadores, encima de las lámparas, en la pizarra, debajo de todas las mesas, instalar inhibidores de frecuencia y destruir a martillazos, estilo PP, todos sus móviles y relojes. No lleguemos a ese extremo. Por favor. Úsense únicamente como patrones de detección.

El aislamiento del inválido: crónica de una selectividad anunciada

Á atención do director do centro IES XXX

O/A alumno/a Iván Novegil Cancelas examinarase da proba de ABAU na comisión auxiliar ligada á comisión delegada nº 25 (C.R.E. Santiago Apostol-ONCE. Rúa Luis Braille, nº40. Pontevedra).

Debe presentarse o día 12 ás 09:00 horas no lugar indicado. No caso de que só se examine da parte voluntaria e non teña erros na matrícula pode presentarse no momento da realización dos exames.

Santiago de Compostela, a 3 de xuño de 2019

Asinado: XXX XXX XXX

Presidente da CiUG

Dentro de la aplicación NERTA, para la gestión administrativa de las pruebas de Avaliación do Bacharelato para o Acceso á Universidade (ABAU), concretamente en 3. Proba de acceso>Ver listaxe de matrícula, puede comprobarse que mi nombre aparece bajo uno de los epígrafes englobados en la comisión delegada 20, con sede en la Facultade de Ciencias Económicas e empresariais, en el Campus Universitario Lagoas-Marcosende de Vigo (frecuentemente abreviado CUVI). La asignación en los listados se hace, como por otro lado es lógico, sin atender a la discapacidad del solicitante, pues de otro modo se expondrían datos especialmente protegidos por la normativa de protección de datos, pero revela una de las mayores paradojas de estas pruebas, que se continúa dando año tras año únicamente en nuestra comunidad autónoma: ¿facilidad o inclusión real?
La carta de arriba, tan inocente a priori, entró en mi correo la mañana del pasado 5 de junio. Representa la confirmación definitiva de todos los trámites extra que los que las necesitamos tenemos que realizar para solicitar adaptaciones a la CIUG, comisión interuniversitaria autonómica, responsable de organizar las pruebas. Comenzaron en febrero, con varios informes técnicos, la lista de materias de las que me iba a examinar facilitada por adelantado y alguna que otra compulsa documental.
Entretanto, a principios del mes de mayo se nos comunicaron los nombres de los dos profesores que nos acompañarían durante la realización de las pruebas y ejercerían de representantes del centro ante la comisión, y también nos informaron, para mi satisfacción, de que los socios del ANPA no pagaban el transporte ofrecido esos tres días por dicha asociación. Obviamente, la satisfacción que debería haber sentido y la representación que esos profesores pudieran ejercer en mi caso fueron metafóricas, porque ni me acompañó nadie (sería bastante poco productivo mandar a un profesor a acompañar a un sólo alumno) ni ser socio del ANPA me sirvió para nada porque el autobús iba a Vigo y no a Pontevedra (de nuevo, resultaría improductivo y presumo que también bastante poco rentable para el ANPA). Desde tiempos inmemoriales (tan inmemoriales como hace 26 años, según fuentes), los alumnos con discapacidades más graves (todos los discapacitados hasta hace muy pocos años, punto en el que se diversificó la tarea hacia otras sedes) se examinan de selectividad en el Centro de Recursos Educativos (CRE) de la ONCE en Pontevedra, un chollo (aunque seguramente una bendición para los alumnos cuando se implantó, en circunstancias muy distintas a las actuales) para la administración pública, para las universidades y también para el departamento de recursos humanos del centro, que se ahorra desplazamientos y dietas que supongo que se abonarán a profesionales en otros centros de esta misma organización por su trabajo de asesoramiento y supervisión de las adaptaciones en las propias facultades universitarias. A cambio, a los cuatro afiliados a la entidad a los que nos toca este año se nos da gratuitamente alojamiento en el centro y un supuesto servicio de manutención del que hablaré más adelante, lamentablemente en términos no demasiado favorables.
¿Por qué es un chollo perfecto para todos menos para el alumnado? La administración, como siempre, delega la tarea que es responsabilidad suya en otra empresa casi pública: la ONCE. Esto no es para nada negativo cuando la organización (o empresa) en la que se delega funciona adecuadamente y cuando la administración pública telefonea periódicamente al responsable correspondiente para comprobar cómo van las cosas, pudiendo evaluar el resultado con verdadero conocimiento de causa, porque la administración, a menos que de verdad le ponga empeño, no va a conseguir la plantilla y la especialización de la ONCE, organización fundamental en la provisión de servicios, ayudas y adaptaciones, algunas de ellas indispensables para garantizar una atención educativa y autonomía suficientes. Que la ONCE es necesaria y un valor diferencial de España frente a algunos otros países lo reconoce cualquiera que sepa más o menos como está la situación, independientemente de su afinidad con las decisiones concretas de los actuales responsables, que influyen directamente en la calidad del servicio prestado. La administración, por otro lado, no hace, en general, tan bien su trabajo: la delegación competencial se realiza muchas veces sin un control periódico garantista, bien porque no hay funcionarios capacitados para emitir opiniones válidas al respecto, bien porque sencillamente prefieren desentenderse del tema. Y las universidades, por supuesto, cuantos menos marrones, mejor y menos lío. En definitiva, menos problemas y más felicidad para todos: la ONCE gasta menos, la xunta pasa de todo y las universidades no quieren saber nada, que no es su problema, si lleva así tanto tiempo será por algo acerca de lo que no tienen intención de investigar.
“Todo para o pobo sen o pobo”, que diría cierto profesor de historia en referencia a la máxima del despotismo ilustrado, ya que, como vemos, el alumno ni está ni se le espera en este planteamiento excepto a posteriori, una vez firmados los acuerdos, cuando todos se ponen a pensar cómo vendérselos como un regalo envuelto en colorido papel y con un vistoso lacito. Y deciden, muy sabiamente, no publicitar los inconvenientes de su modelo. De esta manera, estamos ante una comisión específica, formada, en muchas ocasiones, por gente que repite experiencia, que da el tiempo extra que se necesite con total tranquilidad, y en el mismo edificio que los especialistas de la ONCE, incluido el que hace las adaptaciones y la unidad de producción braille, que transcribe los exámenes a este código de lectoescritura.
Sin querer decir que las mencionadas no sean ventajas manifiestas y beneficiosas para el alumnado en el plano académico, es importante también tener en cuenta otros perjuicios quizá no tan evidentes y no tan relacionados con ese ámbito. Por supuesto, vuelvo sobre el tema de la maldita inclusión: no se puede pretender divulgar un discurso que fomente la igualdad de las personas con discapacidad y luego mandarlas a un edificio especial para ellas alegando únicamente ventajas académicas, argumentario que personalmente me sabe a poco. En otras partes de España, las universidades colaboran activamente, junto con personal desplazado desde la ONCE, en la realización de las adaptaciones in situ, sólo con el aislamiento del alumno ciego mínimo e imprescindible (entiéndase por sala aparte o similar), hecho objetivo que quizá nos esté diciendo que es hora de cambiar nuestro modelo. Tampoco es, por otro lado, imprescindible recibir el examen en braille, pues un PDF o un documento de Word, al menos en mi caso, sirven sin ningún problema. El resto de alumnos susceptibles de recibir la prueba en braille también deberían estar acostumbrados a utilizar un ordenador para acceder a apuntes, exámenes y otros documentos, de forma que si se alega eso como problema sería el momento de plantearnos, además, para qué se gasta dinero público en entregar ordenadores a gente como nosotros.
Con la referencia a otros perjuicios que no están tan relacionados con la prueba en sí misma me refiero, por ejemplo, al autobús al que tengo derecho y que no voy a utilizar o a otros inconvenientes de tipo social, eufemismo que utilizo aquí para que nadie piense que vengo a dar pena, práctica extendida entre las personas con discapacidad de la que, si nada falla, hablaré en un futuro post. Por otro lado, los residentes en el centro de la ONCE esos días tenemos, desde el curso pasado, que pagar nuestra propia cena, encargada por lo general a algún servicio de comida rápida, cuando todos cenan en sus casas y pueden comer en la cafetería universitaria por un precio mínimo, que no tendría inconveniente a que me cobrasen en el CRE. La casualidad de encontrarte con el director en la puerta y que te invite amablemente a la pizza, como nos sucedió a nosotros, que es, para ser justos, un buen gesto, no quita que el hecho en sí de prescindir de este servicio, ya en años anteriores, cuando aún lo había, denunciado como muy deficiente, sea un inconveniente más de este particular sistema que sería, en este caso, de solución extremadamente fácil y ya os imaginaréis responsabilidad de quién.
Cuenta algún ex alumno universitario que hasta la aparición de este modelo las pruebas de acceso, que se hacían en un tribunal ordinario, las copiaba el propio estudiante a mano con una máquina de escribir braille (Perkins). No fue hasta el final de las pruebas cuando a alguien se le encendió la bombilla y llamaron al entonces colegio Santiago Apóstol para que alguien las transcribiera a braille, movidos, imagino, por algún tipo de compasión al ver a un alumno que perdía cantidades ingentes del tiempo de la prueba simplemente copiando las preguntas a las que luego tenía que responder. Fue poco después de este año del que hablo cuando, con el impulso de alumnos como éste, el mismo colegio al que llamó el tribunal a última hora se convirtió en sede de su propia comisión delegada, identificada en la actualidad con el número 25. Hoy, 26 años después, y ya con mucha tecnología inventada, quizá sería hora de volver a probar qué pasa si, como en el resto de comunidades autónomas, mandamos a un estudiante ciego, asistido por el personal cualificado oportuno, a la terrible aventura de un tribunal ordinario o, al menos, con sede en la misma facultad donde se examinen el resto de compañeros. A ver quién se va a creer la apuesta por la educación integrada si, al menos, no probamos. Igual, sólo igual, la experiencia no resulta tan catastrófica.


He dejado esta entrada programada desde noviembre, después de unos meses de maduración en la nevera, para que me olvide de que está ahí y no tenga oportunidad de arrepentirme de lo dicho a última hora. Felicidades y gracias, en este día señalado, a todos los profesionales de organizaciones como la ONCE que hacen cada día su trabajo lo mejor que saben y les dejan para, por lo menos, intentar conseguir la inclusión.

Oxford no quiere evaluar mi inglés

cuando ves a alguien que se queja de RENFE, de vueling o de cualquier otra compañía que discrimina a las personas con discapacidad quizá no te imaginas que tú mismo estés haciendo lo propio con otra un tiempo después porque te niegan el acceso a un servicio que están obligados por ley a que sea accesible. Pero sí, a veces toca, y es lo que vengo a hacer yo con una empresa adscrita a una prestigiosa universidad británica, con sede en Great Clarendon Street, Oxford OX2 6DP, United Kingdom, llamada Oxford University Press, que incluso tiene una filial en el Parque Empresarial de San Fernando de Henares, en España.
A poco menos de mediados del pasado año académico (es decir, sobre febrero), un centro educativo con el que estuve en su día muy relacionado y con el que sigo manteniendo contacto se convirtió en acreditado para realizar las pruebas de nivel de inglés Oxford Test of English, unas pruebas que se presentaron como un servicio innovador con incontables ventajas respecto a Cambridge, que hasta donde yo sé es la prueba de nivel más extendida por aquí, y con varios supuestos testimonios de gente super feliz con ellos en su página de inicio. La principal diferencia a mis efectos, y que ayudará a los lectores a comprender lo que explico a continuación, es que este examen de Oxford (abreviado como OTE) es respetuoso con el medio ambiente y, ya que los de Oxford imprimen cantidades ingentes de libros, por lo menos hacen su prueba de acreditación por internet, al contrario que Cambridge que, al parecer, la remite transcrita a braille, que como ya sabréis es el sistema de lectoescritura que utilizamos las personas ciegas, o en formato PDF con hoja de respuestas en Word.
Visto el relativo éxito de ese centro con estas pruebas y que para graduarme en la universidad (lo que espero que ocurra en un futuro) necesitaba en ese momento un nivel probado de inglés asimilable a un B1 en el CEFR (es decir, que debería maricularme en un examen de este tipo tarde o temprano), y también por el hecho de acreditar los conocimientos en el curriculum, en septiembre de este año les pregunté, más como trámite del que esperaba una respuesta afirmativa que otra cosa, si el examen era accesible. “Siendo una aplicación web y presumo que de creación relativamente reciente, no tendrá fallos de accesibilidad”, pensé inocentemente. Exploré por encima la demostración de la prueba y sí los tenía, pero les supuse buena fe y creí que dispondrían de alguna alternativa para cosas como elementos para arrastrar y soltar inaccesibles (no es la solución, pero puede dejarse pasar).
Por supuesto, gran error. A finales de octubre recibí una respuesta a través del centro al que consulté diciendo, de parte de Oxford, que la aplicación no estaba adaptada; pese a que estaban trabajando para ofrecer el servicio al mayor número de personas con discapacidad posible, aún no habían llegado a la mía (como si fuesen recorriendo una lista de discapacidades y aplicando parches sobre la aplicación preexistente). Entonces me puse directamente en contacto con ellos, exponiendo mi situación, para que me confirmasen esta negativa por escrito. Y contra todo pronóstico, sin ningún reparo, responden lo siguiente, que paso a copiar de mi buzón de emails:

Estimado Iván:
Te informo de que, por el momento, no podemos facilitarte una solución para poder realizar el examen de Oxford Test of English.
Lamento mucho tener que darte esta mala noticia.
Aun así, te informo de que el examen de Cambridge sí puede solicitarse en modo Braille. Deberías contactar con la ONCE para ver si ellos pueden encargarse de gestionar esto por ti.
Muchas gracias por contactarnos.
Te recordamos que para cualquier duda o consulta puedes ponerte en contacto con nosotros a través de la dirección de correo electrónico oxfordtestofenglish@oup.es o llamándonos al teléfono 900 907 607.
Recibe un cordial saludo.
Centro de Gestión de Clientes
Oxford University Press España, S.A.
Tlf:   +34 900 907 607
oxfordtestofenglish@oup.es
ref:_00D24HkH7._5001o2zRaQv:ref

Empezando a desgranar el asunto por el final, me encanta la parte donde me remiten a la ONCE y, a través de ella, a Cambridge. Meses vendiéndome las maravillas de esta prueba de acreditación frente a Cambridge, y resulta que ahora me dicen que puedo recurrir a Cambridge para probar mi nivel. La realidad supera a la ficción.
Me centraré ahora en el primer párrafo de este escueto pero altamente aclaratorio mensaje: “{…}no podemos facilitarte una solución para poder realizar el examen de Oxford Test of English”. El punto 2.C del Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, define discriminación directa como “la situación en que se encuentra una persona con discapacidad cuando es tratada de manera menos favorable que otra en situación análoga por motivo de o por razón de su discapacidad”. Se puede entender, de forma bastante objetiva, que al negarme el acceso a esta prueba de inglés estoy siendo tratado de manera menos favorable que otra persona en situación análoga (es decir, cualquiera de mis compañeros videntes que sí han realizado este examen), sólo por razón de mi discapacidad, y se entiende que cualquier otra persona con discapacidad visual, y me da la impresión de que, en general, cualquier persona con discapacidad que necesite adaptaciones en las pruebas, va a ser discriminada de igual modo.
Los principales fallos de accesibilidad que yo encontré fueron la no utilización de controles HTML nativos en ciertos escenarios (por ejemplo, que utilicen elementos cliqueables en lugar de botones de opción al uso en preguntas de opción múltiple) y la no implementación de una alternativa operable mediante teclado para las acciones de arrastrar y soltar. Estas dos incidencias son, al menos según lo que yo he explorado, muy fáciles de solucionar (lo más complejo puede ser la adecuación a Aria del arrastrado y soltado, véanse artículos como éste -en inglés- para más detalles y ejemplos de código). Pese a que como no son empresa de especial trascendencia social y a priori no están obligados al cumplimiento del nivel AA de las WCAG (directrices de accesibilidad a contenidos del World Wide Web Consortium), ofrecen un servicio discriminatorio, estando obligada a lo contrario en el RDL del que hablaba antes, concretamente en el punto 29.1, además de estar cometiendo una infracción administrativa con ello.
Por otro lado, me parece como poco insultante la evaluación de accesibilidad de algunos sitios web de OUP (no afecta al OTE, pero ilustra bastante bien su política respecto de la accesibilidad), de menos de 30 líneas y asegurándote que todo es accesible.
finalizando ya este artículo, estamos en pleno 2018 y ya están sobrepasados la gran mayoría de plazos previstos en la normativa sobre accesibilidad, y vemos que, lamentablemente, hay empresas, como es el caso de ésta, que siguen incumpliéndola flagrantemente y te lo anuncian con toda la normalidad del mundo. Es comprensible que Cambridge esté feliz con esta política de uno de sus competidores, pero desde luego para las personas con discapacidad supone una menor oferta de examenes de acreditación del nivel de inglés, consecuencia extrapolable a muchos otros tipos de bienes y servicios que aún hoy en día nos discriminan y a los que no podemos acceder o accedemos con dificultades.
Sólo espero que Oxford, por ser de la que hablo en este artículo, y en general todas las empresas cambien de opinión sobre la accesibilidad y la inclusión, aunque no soy demasiado optimista al respecto, y que podamos acceder a los mismos servicios que otra persona sin discapacidad en la medida en que se puedan adaptar. Desde luego, si Oxford no me hace el examen no es porque no pueda, sino porque no quiere.

La caída de los últimos streams

En los últimos días estamos viendo varias noticias, sin demasiada repercusión, haciéndose eco de los cambios en la API de Twitter que, ya anunciados con tiempo, surtirían efecto desde el pasado jueves. Estos cambios suponían el cierre de los streams de datos que permitían que las apps de terceros (las que no están desarrolladas y publicadas por la propia Twitter) obtuviesen tweets, mensajes y eventos en tiempo real, lo que las habilitaba, además, para la emisión de notificaciones push. Por si esto fuese poco, se introdujeron límites en el acceso que queda activo para las apps de terceros vía API rest (es decir, se envía una solicitud cada X minutos al servidor para que devuelva las actualizaciones en el lapso desde la anterior), por ejemplo una restricción que hace que los mensajes directos no sean devueltos por la API hasta transcurrido un minuto desde su envío. En su lugar, se implementó un nuevo sistema que permite en el plan gratuito una cantidad ridícula de usuarios, que obliga a los desarrolladores a pagar por tramos de usuarios adicionales y a mantener un servidor que tenga capacidad para moverlos a todos, cosa que creo que nadie ha hecho por el momento. Seguramente a ti, usuario ocasional de Twitter en tu teléfono o a través de la web, esto no te importe nada, porque la web y la app son las únicas vías de acceso que conoces, además de las más fáciles de encontrar. Sin embargo hay muchas personas que utilizan apps de terceros que han visto como, “sorpresivamente”, tenían que esperar algún tiempo para que los tweets que ya llevaban algunos segundos viendo desde la web se materializaran en su app favorita, vía solicitud a la API.
Para introduciros en este mundo, las aplicaciones de terceros para Twitter son apps de plataformas muy variadas, como iOS, Android, Windows o MacOS (cuya app oficial se descontinuó en marzo de este año, por cierto), que se conectan a un servicio que Twitter proporciona precisamente para eso, integrarse con apps de terceros, la llamada interfaz de programación de aplicaciones (API, de sus siglas en inglés). Como ya habréis visto si habéis pinchado en los enlaces de arriba, hay apps particularmente conocidas y reconocidas como Tweetbot, para iOS y MacOS, que es utilizada por un número considerable de personas.
Entre los ciegos como yo, ya que podemos prescindir de la interfaz gráfica, la app de Twitter por excelencia para Windows desde hace varios años es TWBlue, un cliente que, aunque tiene una ventana (dicen que no demasiado visualmente atractiva) para quien la quiera utilizar, dispone de un modo (el más utilizado, diría) en el cual se navega por las distintas listas de tweets y mensajes con comandos que se pueden pulsar desde cualquier aplicación y se recibe la información a través de la voz y el braille del lector de pantalla que se utilice, procedente de una comunicación de TWBlue con la librería del mencionado lector. Esta posibilidad no existe en otros sistemas, pero tampoco en ellos la app y la web de Twitter son, en mi opinión, lo más accesible y usable (sí, son cosas diferentes), por lo que utilizo Twitterrific tanto en mi iPhone (gratuita con extras adicionales de pago) como en mi Mac (en este caso cuesta 8,99€) porque la gente de The Icon Factory se preocupa muchísimo por la accesibilidad y de proporcionar la mayor usabilidad posible en Twitterrific, y en el caso de la app para Mac porque no existe ya el cliente oficial, que era bastante usable en su última rama de versiones, y porque otro gratuito que se usaba mucho antes de la aparición de la rama accesible de la aplicación nativa, NightOWL (conocido anteriormente y también ahora, de forma coloquial, como YoruFukurou) no tiene las últimas características de Twitter como las citas, los tweets de 280 caracteres, etc.
Como ya habréis podido deducir, las consecuencias de la restricción de la API son claras:Twitter ha degradado la experiencia que estos clientes podían proporcionarnos haciendo uso de los streams (todos los mencionados lo hacían) primando el uso de sus apps y su web. ¿Por qué es esto perjudicial en mi opinión?

  1. Imposición de apps oficiales:
    • En primer lugar, para una plataforma que utilizo no existe app, como ya he dicho.
    • En Windows, la app oficial no es ni de lejos tan cómoda como TWBlue ni, en lo poco que la he probado, cómoda en general. Simplemente una interfaz web embebida, muy parecida a twitter.com.
    • De la de iPhone no tengo mucho que decir, tiene sus fallos de usabilidad como toda app, pero últimamente la han hecho bastante accesible y usable, además de que es la plataforma desde la que menos utilizo Twitter por lo que no me afecta demasiado.
  2. Eliminación de clientes no oficiales y disminución de la variedad de opciones: Este es un punto interesante de la controversia. Se están limitando las funciones de apps competidoras con las oficiales, servicios de terceros en la mayoría de los casos substitutivos de los proporcionados por Twitter. Está claro que Twitter está en todo su derecho de hacerlo, porque por algo es su servicio y tiene la facultad de imponer las reglas que considere mejores para sus intereses (o sea, vender), pero creo que se debería optar por otras soluciones diferentes a las de cerrar la API, a menos que el deseo de Twitter sea excederse con los datos que recopila para la creación de perfiles del usuario, que no me consta. Además, hay aplicaciones de terceros que o bien tienen más funciones o bien están, a gusto del usuario en cuestión, mejor organizadas, y la disminución de la competencia no es beneficiosa para nadie en ningún sentido, y mucho menos para el usuario de Twitter. Ya ni hablemos de las plataformas donde las apps no oficiales son los únicos clientes disponibles para Twitter, a las que se está discriminando con este cambio.

Quizá pueda entender algunos de los motivos que tenga Twitter, que son principalmente la creencia de la compañía de que, por narices, a todos nos valen las apps oficiales ya que están a un nivel muy alto actualmente, y la alegación de que no pueden insertar publicidad en clientes no oficiales, pero no termino de compartir ninguno, ni en mi situación ni en la de una persona vidente usuaria de clientes de terceros. Interesante la aportación al tema, a favor de estos argumentos, de un podcaster en un episodio de su canal. En primer lugar, bien sería posible, mediante algunos cambios técnicos, meter en los streams los mismos tweets promocionados que aparecen en la app y estudiar el comportamiento de los usuarios para mercadotecnia a través de su “red” de seguidores y amigos y de su interacción con ella. ¿Necesitan algún dato más para conocernos y mandarnos anuncios? Por otro lado puede haber usuarios a los que no les gusten las apps oficiales, que no tengan acceso a ellas (por poner un ejemplo ya recurrente, los usuarios de MacOS) o que decidan no usarlas por cualquier otro motivo, la imaginación es libre. En mi caso concreto, utilizo TWBlue porque es una aplicación mucho más cómoda que cualquier otra que haya probado, Twitterrific para iOS más que otra cosa por costumbre y sencillez, y Twitterrific para Mac por lo dicho anteriormente. Es posible que me pudiese adaptar a la web en Windows y Mac, que tiene sus fallos aunque no funciona mal, pero es, para mí, que tengo abierto Twitter constantemente, poco práctica y sin notificaciones push, o al menos yo no las he recibido.
También hay otros que alegan, no sin razón, que ni Facebook ni Instagram tienen una API tan abierta como era la de Twitter hasta el momento, ni siquiera tan abierta como lo es la de Twitter ahora. En mi caso, la pesadez de la web de Facebook y mi escaso interés por esa red social consiguió que desactivase mi cuenta. Sobre Instagram tengo la impresión, desde mi poco conocimiento de ella, de que tampoco le hace falta una API tan abierta, o es menos necesaria que en otras redes sociales, ya que la mayoría del contenido se sube vía móvil y la única competencia sería en plataformas móviles. De todos modos, que una empresa tome una decisión no es motivo para comparar con otras que toman la contraria y decir que los resultados de la primera serían directamente exportables a la segunda si hubiese tomado el mismo camino, argumento que se está utilizando últimamente a favor de la restricción de la API.
Yo he abierto ya, por si acaso, una cuenta en Mastodon. Desde septiembre la cosa pinta peor aún y parece que los problemas para las aplicaciones de terceros irán en aumento, por lo que no está mal buscar redes sociales con una filosofía mucho más abierta a las que igual compensa cambiarse completamente en cierto momento aunque no tengan la misma cantidad de usuarios y empresas con perfil allí.
Por último, mi opinión es personal. Quizá transferible a alguna otra persona o a varias otras, pero no generalizable a ningún colectivo.

Cualquier comentario es bienvenido. Gracias por leer.

Retomando viejas costumbres

Como algunas otras veces, hoy tengo la intención de empezar un blog. Y un blog que dure. Que qué narices, hoy todo Cristo tiene un blog para publicar sus chorradas y cosas variadas.
Tuve uno que pasó a mejor vida por actualizaciones fallidas de WordPress y por las jugadas que hace el hosting que elegí, uno que empieza por h y acaba por er (¿cómo habéis sabido que en medio lleva osting?), una gente bastante peculiar, por decir algo. Así que este lo empiezo en un hosting seguro, wordpress.com, que aunque no me da toda la libertad sí me da estabilidad, combinación que en este proyecto vale la pena.
Y bueno, eso. Lo que se me vaya ocurriendo, lo que vaya encontrando, o lo que sea, pasará por aquí, si es que me acuerdo del blog, no cierra o no hay ninguna catástrofe que avoque este pequeño proyecto a la desaparición.

Nos iremos leyendo.